EN PAZ


EN PAZ

 

Muy cerca de mi ocaso, yo te bendigo, vida,

porque nunca me diste ni esperanza fallida,

ni trabajos injustos, ni pena inmerecida;

 

porque veo al final de mi rudo camino

que yo fui el arquitecto de mi propio destino;

 

que si estraje las mieles o la hiel de las cosas,

fue porque en ellas puse hiel o mieles sabrosas:

cuando planté rosales coseché siempre rosas.

 

Cierto, a mis lozanias va a segui el invierno:

¡mas tú no me dijiste que mayo fuese eterno¡

 

Hallé sin duda largas noches de mis penas;

mas no me prometiste tan sólo noches buenas;

y en cambio tuve algunas santamente serenas…

 

Amé fui amado, el sol acarició mi faz.

Vida, nada me debes. Vida, estamos en paz

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Los motivos del lobo


AUTOR: RUBEN DARIO

 

Los motivos del lobo

 El varón que tiene corazón de lis,

Alma de querube, lengua celestial,

El mínimo y dulce Francisco de Asís,

Está con un rudo y torvo animal,

Bestia temerosa, de sangre y de robo,

Las fauces de furia, los ojos de mal:

el lobo de Gubbia, el terrible lobo.

Rabioso ha asolado los alrededores,

cruel ha deshecho todos los rebaños;

devoró corderos, devoró pastores,

y son incontables sus muertes y daños.

 

 

Fuertes cazadores armados de hierros

fueron destrozados. Los duros colmillos

dieron cuenta de los más bravos perros,

como de cabritos y de corderillos.

 

 

Francisco salió: al lobo buscó en su madriguera.

Cerca de la cueva encontró a la fiera

enorme, que al verle se lanzó feroz

contra él. Francisco con su dulce voz,

alzando la mano,

al lobo furioso dijo: -“¡Paz, hermano

lobo!” El animal

contempló al varón de tosco sayal;

dejó su aire arisco,

cerró las abiertas fauces agresivas

y dijo: -“¡Está bien, hermano Francisco!”

-“¡Como! -exclamó el santo-. ¿Es ley que tu vivas

de horror y de muerte?

¿La sangre que vierte

tu hocico diabólico, el duelo y espanto

que esparces, el llanto

de los campesinos, el grito, el dolor

de tanta criatura de Nuestro Señor?

¿No han de contener tu encono infernal?

¿Vienes del infierno?

¿Te han infundido acaso su rencor eterno

Luzbel o Belial?”

Y el gran lobo, humilde: -“¡Es duro el invierno,

y es horrible el hambre! En el bosque helado

no hallé qué comer, y busqué el ganado,

y en veces comí ganado y pastor.

¿La sangre? Yo vi más de un cazador

sobre su caballo, llevando el azor

al puño; o correr tras el jabalí,

el oso o el ciervo; y a más de uno vi

mancharse de sangre, herir, torturar,

de las roncas trompas al sordo clamor

a los animales de Nuestro Señor.

Y no era por hambre, que iban a cazar”.

Francisco responde: -“En el hombre existe mala levadura.

Cuando nace viene con pecado. Es triste.

Mas el alma simple de la bestia es pura.

Tú vas a tener

desde hoy qué comer.

Dejarás en paz

rebaños y gente en este país.

¡Que Dios melifique tu ser montaraz!”

-“Está bien, hermano Francisco de Asís”.

-“Ante el Señor, que todo ata y desata,

en fe de promesa tiéndeme la pata”.

El lobo tendió la pata al hermano

de Asís, que a su vez le alargó la mano.

Fueron a la aldea. La gente veía

y lo que miraba casi no creía.

Tras el religioso iba el lobo fiero,

y, bajo la testa, quieto lo seguía

como un can de casa, o como un cordero.

 

 

Francisco llamó a la gente a la plaza

y allí predicó.

Y dijo: -“He aqui una amable caza.

El hermano lobo se viene conmigo

me juró no ser ya nuestro enemigo,

y no repetir su ataque sangriento.

Vosotros, en cambio, daréis su alimento

a la pobre bestia de Dios”. -“¡Así sea!”-,

contestó la gente toda de la aldea.

Y luego, en señal

de contentamiento,

movió la testa y cola el buen animal,

y entró con Francisco de Asís al convento.

 

 

Algún tiempo estuvo el lobo tranquilo

en el santo asilo.

Sus bastas orejas los salmos oían

y los claros ojos se le humedecían.

Aprendió mil gracias y hacía mil juegos

cuando a la cocina iba con los legos.

Y cuando Francisco su oración hacía,

el lobo las pobres sandalias lamía.

 

 

Salía a la calle,

iba por el monte, descendía al valle,

entraba en las casas y le daban algo

de comer. Mirábanle como a un manso galgo.

 

 

Un día, Francisco se ausentó. Y el lobo

dulce, el lobo manso y bueno, el lobo probo,

desapareció, torno a la montaña,

y recomenzaron su aullido y su saña.

Otra vez sintióse el temor, la alarma,

entre los vecinos y entre los pastores;

colmaba el espanto los alrededores,

de nada servían el valor y el arma,

pues la bestia fiera

no dio treguas a su furor jamás,

como si tuviera

fuegos de Moloch y de Satanás.

 

 

Cuando volvió al pueblo el divino santo,

todos lo buscaron con quejas y llanto,

y con mis querellas dieron testimonio

de lo que sufrían y perdían tanto

por aquel infame lobo del demonio.

 

 

Francisco de Asís se puso severo.

Se fue a la montaña

a buscar al falso lobo carnicero.

Y junto a su cueva halló a la alimaña.

-“En nombre del Padre del sacro universo,

conjúrote” -dijo- “¡oh, lobo perverso!,

a que me respondas: ¿Por qué has vuelto al mal?

Contesta. Te escucho”.

Como en sora lucha, habló el animal,

la boca espumosa y el ojo fatal:

-“Hermano Francisco, no te acerques mucho

 

Yo estaba tranquilo allá en el convento,

al pueblo salía,

y si algo me daban estaba contento

y manso comía.

Mas, empecé a ver que en todas las casas

estaban la envidia, la saña, la ira,

y en todos los rostros ardían las brasas

de odio, de lujuria, de infamia y mentira.

Hermanos a hermanos se hacían la guerra,

perdían los débiles, ganaban los malos,

hembra y macho eran como peroo y perra,

y un buen día todos me dieron de palos.

Me vieron humilde, lamía las manos

y los pies. Seguía tus sagradas leyes,

todas las criaturas eran mis hermanos,

los hermanos hombres, los hermanos bueyes,

hermanas estrellas y hermanos gusanos.

Y así, me apalearon y me echaron fuera.

Y su risa fue como una agua hirviente,

y entre mis entrañas revivió la fiera,

y me sentí lobo malo de repente;

mas siempre mejor que esa mala gente.

Y recomencé a luchar aquí,

a me defender y a me alimentar.

Como el oso hace, como el jabalí,

que para vivir tienen que matar.

Déjame en el monte, déjame en el risco,

déjame existir en mi libertad,

vete a tu convento, hermano Francisco,

sigue tu camino y tu santidad”.

 

 

El santo de Asís no le dijo nada.

Le miró con un profunda mirada,

y partió con lágrimas y con desconsuelos,

y habló al Dios eterno con su corazón.

El viento del bosque llevó su oración,

que era: “Padre nuestro, que estás en los cielos…

 

 

Próspero Perfecto


AUTOR:PROFR.SATURNINO RAMOS VAZQUEZ

Dormía placidamente, envuelto en la suavidad de las sabanas blancas. El sueño de la muerte reflejado en el rostro, días sin dormir, por falta de espacio en su antigua casa; la calle.

Por la mañana, después de un bello amanecer y un cómodo despertar, un rico olor a manjares, quitando el poco sueño y alborotando el hambre incrustada en la piel, en el vientre, en el alma.

Había sido abandonado a muy temprana edad y hoy la vida le sonreía, el sol por primera vez, iluminaba su rostro enjuto.

Prospero Perfecto, es su nombre. ! Que ironía, que burla del destino!

Hoy, una bella familia, de bellos y sublimes sentimientos, que jamás tuvieron hijos, de este niño, se han hecho cargo:

Prospero Perfecto, que a pesar de haber pasado una infancia en un ambiente hostil; hoy tiene un horizonte promisorio, realmente llegando a hacer honor a su nombre; un hombre muy Próspero.

Pétalos de la vida


 

 

Autor: José Guadalupe Domínguez Aguilar

 

No, no la olvidaría señor juez

Nunca olvidaría esa cara

Tampoco me da miedo decirlo,

Un poco de vergüenza al principio, si

Pero miedo, miedo, ya no.

 

Ya no me dio vergüenza decirlo

Cuando por fin me di cuenta

Que las mujeres por vergüenza callaron

y siguieron sufriendo.

Entonces… ¿Por qué callar y sufrir?

 

¿No se dan cuenta que al guardar silencio

Aprueban el delito y continúa ocurriendo?

 

¡Yo fui violada por ese hombre!

 

¿Cuántas habrán sido violadas

Sino por él, por hombres como è

 

¿Cuántas por temor callaron?

¿Cuánta vergüenza sufrieron

Tan solo por su silencio?

Silencio que alejó cada vez más

a la justicia.

 

Ya me pasó a mí,

No quiero que haya otra,

Por eso, ¡yo le acuso!

 

Yo…yo tenía tanta esperanza

De abrir mi vida a la vida

Pero ése, llegó una noche…

Y sin pedir mi sonrisa

Arrebató a mi cuerpo

Con saña y a toda prisa

Lo que de niña había en mí,

Y que yo tanto cuidaba.

 

De la niña ha quedado

Sólo un muy triste recuerdo

Él lo arrancó de mi cuerpo

Y no merece perdón.

 

Y hoy que le tengo enfrente

Yo quisiera preguntarle,

¿Tiene que hacer por salvaje

Lo que se hace por amor?

¿Tiene que arrancar con saña

Aquello que la pareja

Debe ofrecer por amor?

 

¿Tiene que usar la violencia

En vez de usar el amor?

 

¡Y cayó el telón del drama!

Y el “macho”, satisfecho, sí.

 

¿Y las lágrimas vertidas?

¿Y los sollozos ahogados?

¿Y los gritos?

¿Y las ansias?

¿Y el terror?

¿Y la angustia?

¿Y el asco y el miedo?

 

Todo esto ha aparecido

En su pequeño momento.

 

¿Y la paz?

¿Y la calma?

¿Y la sonrisa?

¿Y la esperanza?

 

Allí también se quedaron

Con mi niña sobre el fango

Y mis anhelos ya muertos.

 

¡!Dígame!!

 

En su escenario de mierda

Se siente actor del pecado.

 

Cuando terminó su obra

Sólo faltaron aplausos

Que pienso que sí los hubo,

Porque no guardé silencio.

 

La sociedad aplaude y en las hojas de los diarios

Con saña y a ocho columnas:

“Una hembra fue violada”

“Una hembra fue violada”

Y en las mentes ya corruptas:

¡Bravos! ¡Hurras!, ¡Vivas!

Y así a través de la historia

Como en los tiempos de Roma,

Cristiano, al circo Romano.

 

También aplaudió la lujuria en el silencio…

En el silencio de ¿quién? , ¿de  quienes?

¡De usted y de los que son como usted!

Que destrozan ilusiones y esperanzas

Y sueños y fantasías,

Que por un concepto erróneo

De “eso que llaman hombría”

A las flores van cortando,

Los pétalos de la vida.

 

¡Y aquí estoy!

Hablando en este momento

Por las que muchas callaron,

Que son las que mas sufrieron

Tan sólo por su silencio…

 

Por esos labios sin nombres

Que han sufrido y han llorado

Por ser anónimas y victimas

Del “macho y su pecado”

 

Nuestras vidas quedan llenas

De angustia y desesperanza,

¡Por eso!

¡Por eso, pido justicia o venganza!

Porque los hombres no rompan

Los sueños, las fantasías,

Por demostrar que son machos,

Que con ese concepto erróneo

De lo que llaman hombría,

 

 

A las flores van cortando

Los pétalos,  los  pétalos la vida.

 

 

 

 

 

 

.

 

 

 

A MIS HIJAS


AUTOR: JUAN DE DIOS PEZA

Mi tristeza es un mar; tiene su bruma
que envuelve densa mis amargos días;
sus olas son de lágrimas; mi pluma
está empapada en ellas, hijas mías.

Vosotras sois las inocentes flores
nacidas de ese mar en la ribera;
la sorda tempestad de mis dolores
sirve de arrullo a vuestra edad primera.

Nací para luchar; sereno y fuerte
cobro vigor en el combate rudo;
cuando pague mi audacia con la muerte,
caeré cual gladiador sobre mi escudo.

Llévenme así a vosotras; de los hombres
ni desdeño el poder ni el odio temo;
pongo todo mi honor en vuestros nombres
y toda el alma en vuestro amor supremo.

Para salir al mundo vais de prisa.
¡Ojala que esa vez nunca llegara!
Pues hay que ahogar el llanto con la risa,
para mirar al mundo cara a cara.

No me imitéis a mí: yo me consuelo
con abrir más los bordes de mi herida;
imitad en lo noble a vuestro abuelo:
¡Sol de virtud que iluminó mi vida!

Orad y perdonad; siempre es inmensa
después de la oración la interna calma,
y el ser que sabe perdonar la ofensa
sabe llevar a Dios, dentro del alma.

Sea vuestro pecho de bondades nido,
no ambicionéis lo que ninguno alcanza,
coronad el perdón con el olvido
y la austera virtud con la esperanza.

Sin dar culto a los frívolos placeres
que la pureza vuestra frente ciña,
buscad alma de niña en las mujeres
y buscad alma de ángel en la niña.

Nadie nace a la infamia condenado,
nadie hereda la culpa de un delito,
nunca para ser siervas del pecado
os disculpéis clamando: estaba escrito.

¡Existir es luchar! No es infeliz
quien luchando, de espinas se corona;
abajo, todo esfuerzo se maldice,
arriba, toda culpa se perdona.

Se apaga la ilusión cual lumbre fatua
y la hermosura es flor que se marchita;
la mujer sin piedad es una estatua
dañosa al mundo y del hogar proscrita.

No fijéis en el mal vuestras pupilas
que víbora es el mal que todo enferma,
y haced el bien para dormir tranquilas
cuando yo triste en el sepulcro duerma.

Nunca me han importado en este suelo
renombre, aplausos, oropeles, gloria:
procurar vuestro bien, tal es mi anhelo;
amaros y sufrir tal es mi historia.

Cuando el sol de mi vida tenga ocaso
recordad mis consejos con ternura,
y en cada pensamiento, en cada paso,
buscad a Dios tras de la inmensa altura.

Yo anhelo que, al morir, por premio santo,
tengan de vuestro amor en los excesos:
las flores de mi tumba vuestro llanto,
las piedras de mi tumba vuestros besos.

MI PAIS, OH MI PAIS


(Efraín Huerta)

Ardiente, amado, hambriento, desolado,

Bello como la dura, la sagrada blasfemia;

País de oro y limosna, país de paraíso,

país infierno, país de policías.

Largo río de llanto, ancha mar dolorosa,

República de ángeles, patria perdida.

País mío, nuestro de todos y de nadie.

Adoro tu miseria de templo demolido

Y la montaña de silencio que te mata.

Veo correr noches, morir los días, agonizar las tardes

Morirse todo de terror y de angustia.

Porque ha vuelto a correr sangre de los buenos

Y las cárceles y las prisiones militares son para ellos.

Porque la sombra de los malignos es espesa

Y amarga y hay miedo en los ojos y nadie habla

Y nadie escribe y nadie quiere saber nada de nada,

Porque el plomo de la mentira cae, hirviendo,

Sobre el cuerpo del pueblo perseguido.

Porque hay engaño y miseria y el territorio

Es áspero edén de muerte cuartelaria.

Porque al granadero lo visten

De azul de funeraria y lo arrojan

Lleno de asco y alcohol

Contra el maestro, el petrolero, el ferroviario, y así mutilan la esperanza y le cortan

El corazón y la palabra al hombre

Y la voz oficial, agria de hipocresía

Proclama que primero es el orden

Y la sucia consigna la repiten

Los micos de la prensa,

Los perros voz –de su- amo de la televisión,

El asno en su curul, el león y el rotario,

Las secretarias y ujieres del procurador

Y el poeta callado en su muro de adobe,

Mientras la dulce patria temblorosa

Cae vencida en la calle y en la fábrica.

Este es el panorama:

Botas, culatas, bayonetas, gases…

¡ Viva la libertad ¡

Buenavista, Nonoalco, Pantaco, Veracruz…

Todo el país, amortajado, todo,

Todo el país envilecido,

Todo eso, hermanos míos,

¿No vale mil millones de dólares en préstamo?

¡ Gracias, becerro de oro ¡ ¡ Gracias, FBI ¡

¡ Gracias, mil gracias, Dear Mister President ¡

Gracias, honorables banqueros,

Honestos industriales, generosos monopolistas,

Dulces especuladores;

Gracias laboriosos latifundistas,

Mil veces gracias, gloriosos vendepatrias;

Gracias gente de orden, demos gracias a todos

Y rompamos con un coro solemne de gracia

Y gratitud el silencio espectral que todo lo mancilla.

¡Oh país mexicano, país mío y de nadie!

Pobre país de pobres, pobre país de ricos.

¡ Siempre más y más pobres ¡

¡ Siempre menos, es cierto, pero siempre más ricos!

Amoroso, anhelado, miserable, opulento,

País que no contesta, país de duelo.

Un niño que interroga parece un niño muerto,

Luego la madre pregunta por su hijo

Y la respuesta es un mandato de aprehensión.

En los periódicos vemos bellas fotografías

De mujeres apaleadas y hombres nacidos en

México, que sangran y su sangre

Es la sangre de nuestra maldita conciencia

Y de nuestra cobardía.

Y no hay respuesta nunca para nadie

Porque todo se ha hundido en un dorado mar de dólares

Y la patria deja de serlo

Y la gente sueña en conjuras y conspiraciones

Y la verdad es un sepulcro.

La verdad la detentan los secuestradores,

La verdad es el fantasma podrido de Mc Carthy

Y la jauría de turbios, torpes y mariguanos

Inquisidores de huarache,

La verdad está en los asquerosos hocicos

De los cazadores de brujas,

¡ La grande y pura verdad patria la poseen,

oh, país, país mío, los esbirros,

los soldados, los delatores y los espías ¡

No, no, no, la verdad no es la dulce espiga

Si no el nauseabundo cóctel de barras y de estrellas.

La verdad, entonces, es una democracia nazi,

En la que todo sufre, suda, se avergüenza,

Porque mañana, hoy mismo,

El padre denunciará al hijo, y el hijo

Denunciará a su padre y a sus hermanos.

Porque pensar que algo no es cierto

O que un boletín del gobierno

Puede ser falso querrá decir

Que uno es comunista y entonces vendrán

Las botas de la gestapo criolla

Vendrán los gases, los insultos, las vejaciones,

Y las calumnias y todos dejaremos de ser

Menos que polvo, mucho menos que aire

O ceniza, porque todos habremos descendido

Al fondo de la nada, muertos sin ataúd,

Soñando el sueño inmenso

De una patria sin crímenes…

Y arderemos, impíos y despiadados,

Tal vez rodeados de banderas y laureles,

Tal vez lo más seguro,

Bajo la negra niebla

De las más negras maldiciones…

LOS NIÑOS DE LA CALLE



(Fidencio Escamilla Cervantes)

La calle es larga en este México mío

y al oscurecer el día, el panorama es sombrío,

surgiendo cientos de manos pidiendo pan, un abrigo.

La calle que era de día, se transformó en un ratito

Y ahora es penumbra, miedo; es dolor, hambruna y frío.

Se callaron la boca, se mordieron la lengua,

Se cubrieron los ojos, hicieron miradas ciegas;

Pusieron oídos sordos, se arrancaron las orejas

Y mil muros de desprecio pusieron con su soberbia.

Y la ciudad se hizo barrio, las avenidas, viviendas;

Tragahumo los muchachos, y las “marías” sirvientas.

El político, un farsante podrido entre las promesas;

Y los niños de la calle: una realidad que pesa.

Yo protesto ¡protesto ante una justicia que apesta!

Que se inclina ante el dinero y que del pobre hace presa.

¡Yo protesto y con rabia y con dolor acompaño esta protesta!

Y hoy la presento a ustedes, esperando una respuesta.

Un minuto de su tiempo para que abran sus conciencias.

Del corazón, una arteria, para que la sangre hierva.

Del cerebro, un pensamiento y esta crisis se resuelva.

Y de su alma, una esperanza, para ganar la contienda.

¡Yo protesto! Y mil niños avalan la protesta que se mueren de hambre y de frío, en las calles y banquetas.

Que se enferman y se pudren por dentro

Entre vicios, droga y delincuencia.

La sabiduría con pelo desgreñado, quiere una respuesta!

Esas caritas sucias piden pan, amor… ¡Justicia a secas!

Esos niños descalzos, que por hambre realizan mil piruetas,

No tientan el corazón de aquél que los observa.

A fuerza de golpes, de hambre, de falta de cariño,

De políticas torpes e ilusiones desechas,

De padres drigadictos y de madres sin conciencia,

Los niños de la calle, de todo mundo, son presas.

Sus miradas se pierden entre la indiferencia

De un mundo cibernético que al degradarse, progresa.

A nadie le importa un estómago vacío…

Ni una cara pintada, con infinita tristeza.

Esos niños de la calle que hoy viven de piruetas,

No conocen el amor, casi nadie los besa;

Sólo saben de amarguras, porque con ellas despiertan;

De afecto, reciben burlas y mil de señas obscenas.

¡Son hijos de la apatía, del no deseo de parejas!

¡Del sexo mal comprendido que vive la adolescencia!

¡Del machismo que imponemos por dominar a la hembra!

¡De aquellos que se enamoran y se juntan y se dejan!

¡De toda esta peste infame, esos niños son las presas!

¡Del médico mariguano; de la prostituta enferma!

¡Del corrupto policía que la sociedad segrega!

¡Del ministro de cultura, que de ignorante, babea!

¡Del gobernante que no habla porque se tragó la lengua!

¡Del maestro, que ha olvidado cual ha sido su tarea!

¡Del sacerdote, que con armas y licor contrabandea!

¡y del borracho, que briago, en la banqueta se mea!

Esos niños de la calle, esta podredumbre heredan

Y cada día y cada noche, de la humanidad se acuerdan.

De los golpes cotidianos que en sus espaldas pasean,

Sin que tengan un mañana, una ilusión… una meta.

Cuando sus manos extienden para que alguién los vea,

No nada más piden ellos, de limosna, una moneda.

Demandan una caricia, de amor, si quiera una cena

Que a su corazón y su alma un afecto le devuelvan.

Cuando sus manos extienden para que alguien los vea,

En ellas ponen mil años de explotación callejera.

De un estómago con hambre; o con una infección venérea

Por el abuso sexual de un buitre… o de una hiena.

Esos niños de la calle que casi a diario protestan,

Limpiando los parabrisas por una cuantas monedas;

Lanzándonos mil reproches por esa vida que llevan:

Su disfraz de payasito, esconde una cara tierna.

Como tu hijo, o mi hijo, también esos niños sueñan.

Más… quien sabe si con dios, o si crean en la noche buena.

Si sus sueños sean hermosos… o de martirio y de penas,

Como es en su realidad, por esa vida que llevan.

Como tu hijo, o mi hijo, que solícitos nos besan

Y llenos de amor y ternura, su cariño nos profesan.

Esos niños de la calle, de ello, quisieran muestras;

Más, no se los permitimos y el rechazo los aleja.

¡Por eso grito ante ustedes esta sentida protesta!

Y la firman mil de niños, que duermen en las banquetas,

Que se cubren con periódicos que a veces mal se alimentan

Y que su vida se acaba en esas calles perversas.

Los que viven en Polanco, o en la central camionera.

En la plaza Garibaldi, o en la glorieta Minerva.

En paseo de la reforma, o cerca de presidencia.

En el parvial de San Cosme, o afuera de las iglesias.

Esos hijos de una crisis que surgen entre parejas:

¡Del médico mariguano; de la prostituta enferma!

¡Del corrupto policía que la sociedad segrega!

¡Del ministro de cultura, que de ignorante babea!

¡Del gobernante que no habla porque se tragó la lengua!

¡Del maestro, que ha olvidado cual ha sido su tarea!

¡Del sacerdote, que con armas y licor contrabandea!

¡y del borracho, que briago, en la banqueta se mea!

¡Este grito de protesta! ¡salgan… salgan y vean!

A los niños de la calle, sin porvenir, sin bandera.

Entre enfermos, entre vicios, entre droga y delincuencia.

¡Por eso protesto y grito! ¡Salgan… salgan y vean!

LENTA AGONIA


(Anónimo)

hace tiempo quería decirlo,

pero no estaba consciente de mi realidad

tal vez era muy pequeña todavía,

y cuando deseaba hacerlo,

las palabras se negaban a salir,

pero he crecido… lentamente

con el mismo deseo de ayer.

¡Y estoy viviendo contigo!

A pesar de todo me doy cuenta

Que poco a poco estás muriendo

Y quisiera huir de tu agonía,

Pero el tiempo tiene que seguir.

¡MEXICO! Lentamente estás muriendo

ya nadie quiere creer en ti,

ya no quieren discursos demagógicos,

¡Ahora quieren la verdad!

No importa cual sea ¡Pero ya!

Es el momento, no dejes el tiempo transcurrir

Que no té de vergüenza mencionarlo,

Dile al mundo entero lo que deseen escuchar.

¡MEXICO! Lentamente estás muriendo,

ya nadie quiere luchar por ti,

pues cometiste aquellas injusticias

Conque a muchos hiciste sufrir,

¡Aquello todavía no se puede olvidar!

¡Dos de octubre, no se olvida!

Escuché a mucha gente gritar,

Cuantas gargantas quedaron apagadas

¿Lo sabes México? ¿Lo sabes ya?

1975, año internacional de la mujer,

¿Acaso de la mujer que prostituyes?

¡De la mujer humilde y campesina!

¡De la que trabaja para vivir!

¿De la madre soltera que rechazó la sociedad?

1979, año internacional del niño,

¿De aquél niño que viaja a Europa?

¿O de aquél niño que es hijo de magnates?

¿De aquél niño que vive con lujo y pompa?

¡MEXICO! Ya no tienes juventud

la que había está bailando al son de la música que tocas,

no la busques en la escuela o en la casa,

¡Búscala en los centros de vicio y prostitución!

¡Ahí están! ¡Ahí están! Convertidas en idiotas

¿No para eso querías la televisión?

No les preguntes quien fue Juárez, Morelos o Zapata,

Mejor pregúntales, si ya hicieron la prueba del añejo,

O si ya tomaron ¡La rubia que todos quieren

O si ya usaron una manchester

Y se sintieron a gusto,

¡Ya no busques muchachas como antaño!

Ni preguntes el porqué de la nueva ola.

Guarda silencio mejor, que es más elocuente

A que mil palabras te hagan daño,

Tampoco preguntes, porque los campos se van

Marchitando lentamente.

Ya es inútil decir: El campo es primero,

O bien campesino no siembres amapola o mariguana,

¡Basta ya de tanta demagogia!

Que si fueran alimentos todos obesos estaríamos.

¡MEXICO! Lentamente estás muriendo,

porque el clarín con que llamas a tus hombres al combate,

está perdiendo su voz de trueno,

y aquéllos para casos de emergencia,

están enmohecidos por el tiempo transcurrido

los tambores ya no tocan las notas marciales

¡Y los jóvenes, y los niños! ¡Ven con indiferencia!

Que pasa frente a ellos su bandera.

Ya olvidaron los paisajes de la historia,

Y la sangre derramada,

Han perdido la conciencia y el civismo,

Pues ya no cantan con sentimiento nuestro himno.

¡MEXICO! Los que hicieron la revolución,

¡Exigen justicia! No los premies con medallas,

ni les des papeles para premiar su heroísmo,

¡Dales tierras! ¡Las tierras que un día fueron de ellos!

¡Regrésales sus campos! que por ellos han luchado,

y así sentirás que respiras nuevamente,

la naturaleza parece comprender tu agonía.

Las flores ya no emiten su aroma,

Los árboles se mueren lentamente,

¿Y tus leyendas? ¿Y tus tradiciones?

¿Dejarás que mueran contigo?

¡México lindo y querido! Como México no hay dos,

y también tu canción mixteca.

El poeta quiere decirlo siempre,

El escritor desea recordártelo,

El estudiante, empieza a comprender,

Entiéndelo tu que estás sufriendo.

¡MEXICO! Lentamente estás muriendo,

y no nos culpes de tus agonías,

pues ya muchas veces has matado a MI PUEBLO.

Y a pesar de que lo sabes, nunca dijiste nada,

No querías reconocerlo, sin embargo eres mi patria,

Eres mi México y te estoy esperando,

¡Habla, ¡Habla con la verdad!

Para que ya no digamos que te estás muriendo,

Para que con obreros, campesinos, estudiantes,

Amas de casa, desempleados, pregonemos:

¡MEXICO! ¡MEXICO!

Te estamos rescatando.

LA LUCHA DEL MAESTRO



(Roselia A. escobar R.)

Te voy a contar un cuento  que no es cuento, es realidad,

Es la historia de un maestro que se dispuso a luchar,

Él trabajó en la montaña y ya llegó a la ciudad

Su sueldo ya no le alcanza, su sueldo ya no le da,

No tiene para sustento él conforme ya no está.

Su familia pasa hambre, sus hijos quieren un pan

Él lucha por un aumento que el gobierno no le da,

En cambio le da descuentos ¿quién lo podrá ayudar?

La prensa lo llama flojo que se ponga a trabajar,

Él trabaja con los niños con ahínco y con afán,

Exige un cien por ciento que en realidad no le dan.

El explica a nuestro pueblo que quiere colaborar,

Le responden con descuentos queriéndolo amedrentar,

Sube el pan y las tortillas y sueldo baja más,

No puede comprar un libro para enseñar mucho más,

Y es que tiene una familia a la cual alimentar.

El final de este MAESTRO el gobierno lo dirá,

Si quiere tener un pueblo con muy buena educación,

Con maestros preparados y un pueblo con instrucción,

Al maestro escuchará.

Pero si esto no le importa esta lucha no verá.

Y seguirá siempre hambriento, y el niño no aprenderá,

Y el maestro aunque no quiera preocupado siempre está

En que llevará sustento, y en que ¿cómo vivirá?

Gobernador, diputado, candidato, funcionario,

Tú tuviste un buen maestro fuiste por él educado

Escucha, recapacita, tu sabes que en realidad

Este aumento es necesario y saludable quizá.

No te escondas, no rehuyas, no mientas,

No hagas promesas, ni insultes a este maestro

Que no quiero sólo un puesto, sino un bienestar,

Honesto para su comunidad.

Gracias por leer el cuento que no es cuento, es realidad,

Es la historia del MAESTRO que luchando ahora está.  

EL MAS HERMOSO PRIVILEGIO



(Aurelio Osuna Jau)

Cuando otros callan

Y esquivan la mirada,

Cuando quieren ocultar

Sus conciencias intranquilas

Con sonrisas monótonas y vanas,

Cuando otros caminan por las calles

Con gesto hosco y van de prisa;

Cuando otros se dejan envolver

Por el silencio ominoso

Que encierra y encadena su alma

Con fríos pensamientos…

Yo voy camino a un campo

Sembrado de nuevas esperanzas,

Hacia la mañana que empieza a germinar.

Cuando otros ensucian sus manos

Buscando el oro que sacie su ambición,

Ponen sombras a su sombra,

Y mandan su conciencia…

Yo simplemente voy y me conformo,

A desenredar el hilo de los capullos

De tiernas orugas, de las crisálidas de ahora,

Las alas del mañana, las nuevas mariposas.

Yo simplemente voy hacia las aguas nuevas,

A confundirme con ellas,

A deshacer y repartir mi corazón

En sus reflejos puros,

A que se beban mi alma,

A reforzar su cauce;

¿Y quién soy? Que gozó el privilegio

de hundir las manos en la tierra,

hurgar en su pecho,

tocar su corazón y adivinar su canto,

para dejarlo luego

en las manos de los labios,

en los ojos inocentes que se abren a la vida,

que buscan su sendero?

¿Quién soy? Que soy dueño de

ese hermoso privilegio?

No puede ser posible

Que aún no lo hayan adivinado.

Yo soy el artesano

Que forja el barro de la vida,

Soy el orfebre que rompe su alma de barro,

Para dejarla repartida

En las mentes y en los brazos

De los que son ahora los que serán mañana.

Esa es mi vida cada día,

Buscar con la sonrisa reflejos de sonrisas,

Buscar con la ternura la ternura,

Buscar con la paciencia la respuesta,
Y darle forma poco a poco a nuevos pensamientos

De horizontes abiertos a la espera.

Para luego volver a casa

Con la satisfacción suprema,

Con el alma revivida,

Con la alegría inmensa de la misión cumplida,

Que nadie puede arrebatarme,

Ni el odio, ni la corrupción, ni la mentira,

Ni la amargura, ni la envidia.

Soy sembrador, navegante, artesano y obrero…

¿Aún no lo saben?
¿No han visto en mis ojos el alma que se escapa.

Que grita con el viento?

Soy poseedor del más hermoso privilegio.

¿Saben quien soy?… ¡Soy maestro!

Ahora y siempre, alzo la voz,

Para decir con el orgullo más auténtico,

Delante de ustedes y el mundo entero:

¡Soy maestro! ¡Soy maestro!

Con la alegría inmensa de la misión cumplida,

Que nadie puede arrebatarme,

Ni el odio, ni la corrupción, ni la mentira,

Ni la amargura, ni la envidia.

Soy sembrador, navegante, artesano y obrero…

¿Aún no lo saben?

¿No han visto en mis ojos el alma que se escapa,

que grita con el viento?

Soy poseedor del más hermoso privilegio.

¿Saben quien soy?… ¡Soy maestro!

Ahora y siempre, alzo la voz,

Para decir con el orgullo más auténtico,

Delante de ustedes y del mundo entero:

¡Soy maestro! ¡Soy maestro!

Esta es mi voz, este es mi pecho,

Estas son mi alma y mi sangre

Dispuestos a la lucha.

¡Aquí están mis manos!

¡Esta es mi conciencia y mi canción!

¡Mi corazón de maestros!

Forjador de almas y conciencias,

Orfebre del pensamiento,

De fracasos y de éxitos,

De alegrías y tristezas,

Dejando los ojos en los libros,

Para encender la luz en la mente de los niños.

¡No soy mártir, ni apóstol!

¡Ni héroe, ni guerrillero!

Simple y sencillamente,

Repito con orgullo: ¡Soy maestro!

¿Acaso iluminar los horizontes,

modelar los pensamientos,

romper la oscuridad y el  silencio

no es el más hermoso privilegio?

¿Acaso alguien puede quitarnos las mil satisfacciones,

que a pesar de injusticias, de sufrimientos y calumnias,

hemos ganado siendo maestros?

Por eso, cuando otros callan,

Cuando esconden su conciencia,

Cuando pintan sus rostros de mentiras y silencio,

Yo alzo la voz y digo con orgullo,

Con legítimo orgullo,

Porque esta es mi bandera y mi credo: ¡Soy maestro!

así, respondo, con coraje, a la ignorancia y la injusticia

que no han visto mi alma repartida;

así digo al ciego, al sordo, al necio,

a todo aquél demente y de conciencia oscurecida;

¡Soy maestro!

¡Por fuera, por dentro!

¡de pensamiento,

de conciencia,

de sentimientos,

de corazón, de acciones!

Le grito al mundo entero:

¡SOY MAESTRO!

¡Aquí estoy!

Por vocación, por convicción,

Por amor… ¡SOY MAESTRO

EBRIO



(Anónimo)

Sí soy yo… el hombre ejemplo,

el hombre bueno, el católico.

¿De qué te espantas?

¿No sabias que soy alcohólico?

Soy una persona como antas.

¿Hipócrita?, ¡claro!, ¿Cuál es el problema?

Esto es muy normal, es lo de todos…

¿Qué quieres? Sí, te he defraudado.,

pero dime; ¿quiénes no son beodos;

¿Quiénes no son hipócritas?

¿Tú? ¿O tú?, ¿a poco tú? Ya ni te fijes,

es un deporte muy generalizado.

Te saqué de onda ¿no?

No esperabas que yo me la pusiera,

Te comprendo. Yo,   el marido modelo,

El intachable, el que nunca te ofendiera,

El padre hogareño y cumplido…

Bueno, ya, no te pongas compungido

¡ah caray!  Salió en verso y sin esfuerzo

como dicen por ahí mis cuates;

pero agárrate, que faltan los remates.

Mira; toma el pobre, el mediocre y el burgués;

El culto, el político y el trabajador.

¿Por qué? ¿Cómo que por qué?

Ay cuatito, ya cállate mejor.

¿Pos de cuál fumas?

Digo, ¿de dónde vienes?

O te haces o eres…de otro planeta.

Eso, aquí entre nos, la mera neta,

¿no sabes que todo anda de la re… contra?

Lo que hacemos y decimos no es natural,

Todo es fingido, es coba, hipocresía social.

A ver, ¿por qué tomamos?

¿Por qué somos indiferentes, apáticos?

Freyre dijo: “El hombre que no se compromete

Con su mundo, no es hombre”.

¡ah,  pero nosotros somos muy simpáticos!

No hay quien comprometa su lindo nombre.

¿Por qué nos enajenamos?

¿es que ya perdimos nuestra dignidad?

Ya no protestamos, nos agachamos.

No valemos nada como humanidad.

¿ven? … los tengo bien apantallados…

¡Despierten! ¡esta farsa se acabó!

Yo no soy alcoholizado.

Algo tenía que hacer para llamar su atención;

Es tiempo de que se diga algo razonado,

Sigo que detenga la  putrefacción.

Vivimos sin brújulas, vacíos,

Tenemos valores falsos,

Caminos torcidos;  

Líderes vendidos de espíritu parcial;

La filosofía ha tenido sus desvíos,

Estamos defraudados,

Nos sentimos deprimidos,

Sin saber si la ciencia es para bien

O para mal; hay guerras por orgullos

Y gente que nos tiene reprimidos.

¡Qué ridículos, apantallamos de machos,

Presumimos de superhombres,

Sin pensar que a la familia dañamos

Y de paso, de paso nos denigramos.

Nunca faltan pretextos para tomar,

Aceptamos comerciales

De bebidas embriagantes,

Descuidamos nuestra imagen al actuar

Y olvidamos los problemas importantes.

Qué pobre opinión tenemos de la mujer,

Que inflados nos han dejado los atavismos,

Hasta cuándo la respetaremos como un ser,

Hasta cuándo borraremos los abismos…

Y caminar por fin con igualdad

Y terminar por fin con la maldad!

Y cómo pesa también la negligencia

Y la dejadez  de olvidar buenos amigos;

Un hermano y la patria imploran un servicio

Y  negamos la ayuda sin clemencia.

Por favor, guardemos un minuto de silencio:

“La palabra solidaridad ha muerto”

Yo lo digo.

¿Y nosotros? Nosotros también vamos muriendo,

Sumidos en rencores, vicios y resentimientos;

Pesimismos y temores nos van desvaneciendo

Y nada ni nadie detiene el hundimiento,

Pero yo quiero hablarte a la mexicana.

Recuerda que no eres hijo del probeta,

¿O a caso no tuviste madre?

Otras veces alardeas de patriota

O te fajas pantalones con alarde.

Eres muy devoto, quieres a tus dioses…

¡Pues demuestra que sí puedes levantarte!

¡Por tu madre, por tu dios, por tu patria!

¡Responde, hable, deja de ser un paria!

DURA PATRIA



(Ricardo Capetillo Casares)

Me voy a detener en el camino,

en la cruda confluencia del camino,

donde se junta el golpe de las risas

con el grito crucial de la miseria.

Voy a clavar mi canto “traicionero”

donde han puesto otras voces sus aplausos

embotando la arista de los pueblos.

No todo es pregonar que todo es bello,

que todo es dulce, suave, placentero

en la cruel realidad de nuestras vidas.

No todo es afirmar que lo primero

es presentar la imagen deformada

de una patria vibrante y cantarina

sin visos de dolor y enriquecida

por el soñado esfuerzo de su gente.

Para que un pueblo crezca, se haga grande,

debe recoger lo bueno y malo,

y así  junto, mezclado con los dedos,

arrojarlo al rigor de la conciencia.

Que el que piensa que el ritmo de la patria

es tan sólo cantar las cosas bellas

tiene el riesgo que el golpe de la historia

le cruce sus palabras con lo cierto.

Oh México, eres grande. Te venero

pero tal como eres, no velado,

no encubierto tu cuerpo dolorido

con la cómoda veste del discurso

que busca complacer, sin ver que daña

al pobre analfabeta que se esconde

en la cueva insalubre de su pena.

Oh México, eres grande. Te venero

pero tal como eres, no encubierto

por la injusta alabanza que denigra

por parejo al que dice y al que escucha.

Oh México, eres grande. Te venero

pero tal como eres, no falseado,

que el amor verdadero hacia la patria

es igual al del niño en su inocencia

que tiene al que le dio la vida buena

(pobre, tal vez, pero fecunda vida)

devoción, fiel entrega, amor sincero.

Oh México, eres grande. Te venero

pero tal como eres, no escondido

en la vergüenza estúpida de un canto

que levantan por ti los vendepatrias;

ni oculto entre falsas oriflamas

que un grupo de canallas pavonean

para tapar el llanto de tus hijos.

Oh México, eres grande. Te venero

y tal vez –ojalá- más grande fueras

si a fuerza de ser inmenso te entregaras

a darle libertad al oprimido,

si colmaras la boca del hambriento,

si curaras las llagas del herido,

si vistieras con galas los harapos,

si pusieras sonrisa entre los labios

torcidos de dolor y de miseria.

Oh México, eres grande. Te venero

y tal vez –ojalá- más grande fueras

si a fuerza de ser inmenso te entregaras,

lo mismo que una madre apasionada,

en brazos de tus hijos olvidados,

en brazos de tus hijos oprimidos.