Hay pobreza en mi rancho


De la antología poética “El hambre no tiene rostro” del profesor Fidencio Escamilla Cervantes, el siguiente poema: Hay pobreza en mi rancho.

 Yo vengo de un pobre rancho, con hambre, sed y descalzo. Me vine por el desierto, entre pantanos y charcos. Baje en busca de medicina y pa´mendigar un taco; porque allá de donde vengo l´hambre nos está matando. Nomás no hay maíz pa´tortillas y leche, pos cada y cuando, por a´i unos chiles verdes y unos cuantos frijoles rancios. Los chiquillos s´tan tripones de lombrices y gusanos. Vamos, que hasta los perros, todos bien ñengos y flacos. Las muchachas casaderas con sus vestidos de blanco, sus mejillas sonrosadas pero sus ojos, llorando. Salen dizque a dar la vuelta y al galán andan buscando. Ya no hay mozos que las miren: se fueron pa´l otro lado. Quedan en el caserío a lo mejor unos cuantos. ¡Bah! La mayoría son ancianos y uno que otro borracho. Y las muchachas del pueblo, solteras se están quedando: o bien, desvisten borrachos o se quedan pa´vestir santos. Hay por a´i una parroquia que se está destartalando y un cura que a mi buen juicio ha de tener como mil años. Lo conoció mi abuelito y entonces era un muchacho, pero, ya esta está carcomido, viejo, chueco y jorobado. Eso sí, también está una cantina donde caemos los sábados, para ponernos bien “pingos” con mezcal, pulque o “curado”. Allí olvidamos las penas manque sea tan sólo un rato; cambiamos al mundo mil veces y soñamos y soñamos. También está la escuelita, pos si así se le llama, a un cuarto todo lleno de alacranes que torean nuestros muchachos. Con un pedacito de gis y un pizarrón desgatado, unos alumnos con hambre y un maestro pobre y flaco. Eso sí, l´entran duro al alfabeto ¡Se lo comen a pedazos! Porque si no le inteligen les dan sus buenos varazos. El profe se pone muino y los desoreja a ratos; eso sí ¡Cómo los quiere! Se le nota que es de abajo. Les habla re te bonito a los mocosos carajos, y a´i los tiene sentaditos con el hocico babeando. Pelando tamaños ojos y con ganas, escuchando. Yo crioque en esos momentos ¡Qué bonito s´tan soñando! Luego a nosotros nos habla d´este México nostálgico. Del derecho que tenemos de querer paz y trabajo. Que todos semos iguales, ricos y pobres, hermanos. Prietos y blancos ¡Qué importa! Todos semos mexicanos. Pero, por eso no quita l´hambre que todos traemos colgando; y allá en mi rancho tan pobre, pos menos, si no hay trabajo. Por eso viene corriendo, por medicinas y un taco. ¡Deveritas, se lo juro! ¡Hay pobreza allá en mi rancho!

2 thoughts on “Hay pobreza en mi rancho

  1. FERNANDA VIANNEY ZAVALA RIVAS dijo:

    ESTIMADO:

    MAESTRO LA COMUNICO QUE EN MI ESCUELA ESTAN ASIENDO COMPETENSIAS DE POEMAS Y ESTE POEMA YO CREO QUE ES EL MEJOR PORFAVOR PUEDE MANDAR MAS POEMAS. ¡GRACIAS POR SU ATENCION!

    ATTE:

    FERNANDA VIANNEY ZAVALA RIVAS

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