Tiempo


Vivir y Renacer

El sol se hunde

O juega o serpentea en el horizonte

Su centro enrojece

Y cuando los violetas lo peinan

Recuerdo tus cabellos violáceos

Cuando tú cara se hunde en la mía

En busca de ese beso.

El sol ahora flota en las nubes

Con una mordida

que le rompe la calma

Como cuando tú me muerdes la ilusión

Para revivirme el alma

Recordándome que mañana

El sol nuevamente nacerá

Aunque quizá en otros cielos

Enrojecidos por lo nuevo.

Que extraña es la vida

Nacer y morir para entronarse eterno.

Vivamos pues

Muramos para renacer mañana.

Tu Sigues Allí

El sol se fue

Los grises y negros

Dominaron el horizonte

Que se mece en un cuna.

Pero tú seguías allí

Ahora convertida en luz de luna.

Me Gustas Como Eres

Veo a las mujeres elegantes

Maduras importantes

Con sus zapatos puntiagudos

Sus uñas de los pies

Pintadas con manos duchas

De trabajadora necesitada.

Veo a las mujeres elegantes

Con sus maquillajes

Que les consumen horas-vida

Con ropa calculada para engañar

Para hacer lo flácido pomposo

Para simular curvas

Acordes con la moda.

Las veo risueñas

Pero con sonrisas dibujadas

Y miradas muertas.

Y te extraño

Con tus ropas ajadas

De campaña

Con tus líneas auténticas

Sin maquillajes sin engaños.

Extraño tu sonrisa

Que en complicidad con tu mirada

Invitan a la revuelta.

Te extraño como eres

Sin mentiras

Rebelde

Surcado caminos hacia el cambio.

Duerme

Duerme mi niña buscando la palabra

que calme tus rencores

que derrita tus miedos

que fortalezca tus visiones.

Duerme a pesar de quien acecha

de quien en su orfandad de alegría

no entiende tu búsqueda de palabras lindas.

Duerme y sueña en ese mundo que tú y yo vivimos

con caricias que derrotan a quien vive de oprimir

a quien gusta de la muerte como festín macabro

a quien se siente realizado al tener mercancías y poder.

Sueña en que una paloma mensajera

herida de amor

sangra por sus alas de tanto volar

pero no se cansa de aletear en torno de tu sueño juvenil.

Sueña en nuestros sueños húmedos

bajo la regadera celosa de nuestra felicidad

que nos hace militantes obligados

que luchamos por esa misma felicidad para todos

pues no queremos avergonzarnos de tanta dicha.

Por el contrario queremos hacer nacer de las piedras

de los montes

del cielo y sus confines

una energía que convenza a recelosos

que es posible crear un mundo

donde todos y todas puedan ser felices como nosotros.

Tan solo soñando, luchando, llorando.

Duerme niña…..

que llegó la hora

Mimi, gua, gua

gua, gua mi, mi

El Mar

Hablando de aguas y de mares

ningún mar como el tuyo

para hundirme

hasta el fondo del placer.

Para mecerme en sus olas

cuando cabalgas

en mi sexo.

Ningún mar como el tuyo con sus humedades

llamándome a recorrer todo tu cuerpo.

Me sumerjo y me pierdo

llenándome de energía

para seguir vivo en la lucha

de la conquista de los imposibles:

la justicia, la libertad

el verdadero amor humano.

ENRIQUE CISNEROS LUJAN

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