LA ORACION DE UN NEGRO


(Fidencio Escamilla Cervantes)

¡Huir! ¡Huir, Mi destino es huir!
¡Ya no puedo más con este suplicio!
¡Con estas injustas cadenas en mis manos!
Qué amarga existencia me tocó vivir
Soportando en mi carne el cruel silicio
Forjado por los tratos inhumanos.

¿Porqué la vida me ha tratado así?
No tengo culpa alguna llevar este color,
Ni descender de una raza que fue esclava:
¿Qué condena he de cumplir si negro nací?…
¿ Qué pecado estoy purgando con tanto dolor?…
¿ Qué angustia en el pecho se me clava?

Cuántas generaciones habrán transcurrido
desde aquél día lleno de incertidumbre,
en que invadieron el Africa ignorada;
desde entonces me siento perseguido
por que en mí se acumuló la pesadumbre
de un pasado que limita la alborada.

Me persigue el estigma de la esclavitud,
Como un fantasma gris de mis antepasados
Abatidos por el látigo de los capataces;
Se ha visto corrompida la innata virtud
que identificaba a los seres preparados
cuando luchaban contra los entes rapaces.

En la copa del repudio me sirven hiel
Como Cáliz que purifica las condenas
Y que debo beber por todos mis hermanos;
¡Pero que importa el color de mi piel!,
si la sangre que llevo en las venas
es roja como la de todos los humanos…

¡Señor! ¡Tu que eres el creador de todo!
¡Tú que has predicado amor e igualdad!
¡Tú! ¡Apiádate de mí! ¡Escucha este ruego!
Tú hiciste al hombre con un poco de lodo
Y lo destruiste cuando imperaba su maldad,
Enviándoles tormentas de agua y fuego.

Tú que enviaste a tu hijo para redimir
A una raza pecadora que ya sucumbía,
Antela barbarie y el rito al paganismo;
Dame la espada que pueda valeroso esgrimir
Contra la furia indomable de la jauría,
Que destroza la virtud del cristianismo.

Tú puedes darme una existencia estable
Porque soy humano y merezco mejor vida:
¡Soy tu hijo, señor! ¡Cumplo tus mandatos!
Ante todos me mostraba servicial y amigable
Pero al ver la cruel recompensa recibida
Me hace huir y maldecir a los ingratos.

Azotado por el vendabal, he huido
Buscando protección en otros lares…
Pero siempre me persigue la tortura;
Mil veces he visto que han destruido
El cimiento donde erigía los pilares,
para sostener la fe de una vida futura…

La existencia me ha condenado a vagar
Como una golondrina que cruza los países,
Sin detener un instante su vuelo errante;
¡Yo quisiera construir en paz un hogar…!
¡Ser como un árbol para echar raíces… !
¡Ya estoy cansado de ser un emigrante…!

No encuentro lugar seguro para descansar
Porque siempre me acosan, me persiguen…
¡La jauría! ¡Han dado conmigo! ¿Los oyes venir?
Pero no, ¡No! ¡Ya nunca me han de alcanzar!
¡Antes muerto que esclavizado si me atosigan…!
¡Volveré a huir…! ¡Mi destino es huir! …Huir!!!!

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