Poema en tu cuerpo


 

RICARDO LÓPEZ MENDEZ

Como una hormiga de plata

mi voz va recorriendo, lentamente,

hoy que ya no te veo,

el nardo luminoso de tu cuerpo…

Mi voz, que soy yo mismo

en la presencia de todas las distancias

de tu carne sonora,

que como flor y como seda

gime cuando mi boca se preludia en besos

en la brasa anhelante de tus labios,

clavel sangrando en ríos de esperanza

que disuelven la menta del deseo.

En el seno de sombras de esta noche de otoño

repaso la geometría de tu cuerpo,

hecha de selva y de marfil,

de brisa que se detiende

y toma una forma intangible

para cantar en brazos y cabello

la sinfonía germinal de un sueño

fundido en el crisol de alguna estrella,

¡tan alta y tan lejana,

que sólo en ti se realizó el milagro

y que no vuelve a realizarse nunca!

¡Así, toda desnuda,

como tu ausencia y tu presencia juntas

en tus senos votivos,

vigilantes de mi angustia

que busca en cada ofrenda

el relámpago vivo de tu carne

que estalla en mí

para beber mi aliento!

Entonces, sólo entonces,

tus pestañas me impiden ver tus ojos,

pero sin darme cuenta

de que en ellos he naufragado íntegro

y que no queda del naufragio

sino el despojo de mis alas muertas

sobre la arena fría de una playa sin olas y desierta.

Tú no te entregas nunca:

tu fatiga es tuya solamente;

la disfrutas muy adentro de ti,

como la vida, no sales del botón de la promesa;

cuando te das, te quedas en ti misma,

como la nube que, si se hila en agua

para caer sobre la tierra anitra,

es para levantarse de nuevo

y nuevamente ser agua y nube en el vellón viajero.

Hay islas en tu cuerpo:

las recuerdo una por una

y todas forman el archipiélago de mis besos

que viven de estar en ti presentes

o de quemarse en mí para ser tuyos

y modelarte a su contacto

en el molde sediento de la palabra mía.

Pensar que tú eres mía,

creer que tú eres mía,

saber que tú eres mía

y sentir que lo eres,

como es mía la voz que te acaricia,

como es mía esta sombra que me grita

que es alma para verte.

¡Ah, cómo pudiera ser mar para quedarme en la sirena de tu cuerpo!

¡Ser ola y sal para beber tu cuerpo!

¡Y cómo estoy en ti sin que me veas,

hecho beso y caricia trashumantes

en la selva de voces de tu carne,

y en tu alma la nota de silencio!

¡Oh, lágrimas lloradas

en infinitas noches de angustia de tu cuerpo,

como esta de otoño en que yo siento

que te quedas tallada en mi cerebro

en actitud de mármol,

sin sangre, sin palabras,

presente en el dolor de la distancia,

quieta en la piedra de mi propio llanto!,

pero al tender los brazos cansados

se me escapa como el aliento en que se va la vida

y como luz que adentro se me apaga.

 

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s