El Borracho


El Indio Duarte

Siempre borracho entraba

y siempre altivo el ebrio

y sin motivo puñetazos,

cachetazos le daba a su mujer

dura cadena ató sus corazones

los eslabones de miseria

los unió en el fango de la vida

y por no dormir en noches tenebrosas

sobre las frías losas

de ese hombre vil borracho buscó la compañía.

 

Ella malhumorada, el displicente

La riña era frecuente

y al fin a puñetazos la rendía.

 

Al llegar el borrachoa su casucha

de bebidas harto y lleno,

la vieja puerta abría a empujones

se oían maldiciones, trompadas y después…

 

todo quedaba en silencio.

 

Pero una noche en que lentamente, lentamente

caía la llovizna como un manto

un hijo, un hijo les nació

un hijo de ambos

y esa inocente inmaculada criatura

no tuvo otro bautizo más que el llanto.

 

 

 

Y a la siguiente noche, a tientas,

a tientas por el muro llegó

a la puerta del hogar el padre,

pero esa noche no levantó la mano

no dijo nada la respetó el borracho…

ya era madre.

 

 

 

Y ella estaba meciendo al niño

Que dormía y le dijo:

infame, infame,

dame la muerte, dame la muerte,

¿porqué no me pegas?

¿quién te lo impide?

 

¿El invierno acaso es menos crudo?

¿licor ya no venden en las tabernas?

¿o es que miras acaso que te enmedastes?

borracho como siempre

no llegaste

 

Fingió el borracho no oír nada

y dio al hijo una mirada

mezcla de estupidez y de cariño

 

y dijo a la mujer:

¿porqué me ofendes, porque me ofendes?

no sabes , no comprendes

¿que si te pego, se despierta el niño?

 

 

 

Autor: INDIO DUARTE

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